Con la total implicación de los procesos digitales desde la toma de la foto, la corrección y entrega del trabajo, el fotógrafo profesional ha perdido buena parte del control y seguridad hacia sus clientes, todo era más fácil con las diapositivas o películas tradicionales, se podían mostrar bajo una mesa de luz. Ahora un fichero digital encierra muchos enigmas, desde el formato del fichero, el perfil ICC utilizado, el monitor, su propia calibración, el espacio de trabajo, etc. Si a todo ello le añadimos que en muchas ocasiones se le pide que el espacio de entrega sea CMYK, es decir preparado para impresión final sobre papel, se le obliga a realizar algo para lo cual no esta preparado y desconoce.
Su verdadera labor es desarrollar la creatividad y dedicarse a la toma de imágenes en el estudio o en la calle. Llegado a este punto, hay que plantear una seria revisión de los protocolos de trabajo para salvaguardar sus intereses y no llegar a la famosa frase de “como no es lo que esperaba no pago”. Al estar bajo un ámbito digital de la información, se deben de seguir unos pasos fundamentales:- Disponer de un monitor de calidad “son una extensión de nuestros ojos”, calibrado y perfilado.
- Tener claro los conceptos de perfil de color ICC y su utilización. Establecer las preferencias de los programas de edición de imágenes coherentes con el trabajo.
- Documentar por escrito e incrustar el perfil ICC de trabajo.
- Poder realizar pruebas impresas desde un RIP.
No hay comentarios:
Publicar un comentario